Estación 2 del Continente Prohibido: Los secretos del bosque esclerófilo

Publicado el 16 de Octubre, 2020

En el marco del programa Continente Prohibido, el mes pasado la artista Yto Aranda envió a niños, niñas y jóvenes de Cecrea Pichidegua, una caja de cartón con diversos implementos para explorar y reflexionar en torno al bosque esclerófilo de Chile. Aquí la artista habla sobre este proyecto.

Chile es uno de los pocos lugares del mundo que tiene bosques esclerófilos, junto a Sudáfrica, California, Australia y la cuenca del Mediterráneo. Se trata de ecosistemas de hojas perennes, es decir, que no mueren ni caen en otoño, sino que se renuevan durante todo el año, y así ayudan a regular el ciclo hidrológico de su entorno, controlan la erosión y aportan en la producción de oxígeno, entre otras funciones.

La artista Yto Aranda viene investigando este bosque desde 2015, en el marco de Rao Caya, un proyecto de arte, naturaleza, ciencia, tecnología y sociedad, que realiza junto a los artistas Omar Gatica e Ytyo Díaz, en la comuna de Alhué, ubicada en Melipilla. Su objetivo primordial es la conservación de este ecosistema, su flora y su fauna -con especies únicas de la región- en un terreno de treinta y seis hectáreas.

Con este proyecto como antecedente, en junio de este año se invitó a la artista a formar parte de Continente Prohibido, un programa de la Corporación Chilena de Video que invita a cuatro artistas y cuatro comunidades de los Centros de Creación Cecrea Chile a trabajar, mediante herramientas editoriales análogas y digitales, en un espacio para poner en práctica la interacción, la solidaridad y el sentido comunitario.

Desde entonces, la artista trabaja en Los secretos del bosque esclerófilo, un proyecto que propone a niños, niñas y jóvenes de Cecrea Pichidegua realizar diversas exploraciones en torno a este bosque y sus interrelaciones con el mundo fungi, el agua y la sequía, para luego trabajar en conjunto en una pintura sonoro-lumínica programable.

Así, el mes pasado cada NNJ de este Centro, recibió una caja que contenía lentes, un pequeño microscopio, pinturas acrílicas, pinceles, una libreta y un lápiz para dibujar y anotar, así como también elementos del bosque para observar con el microscopio y cartones hexagonales para intervenir. Los resultados fueron varias pinturas en los cartones enviados, trabajos que culminarán en la construcción de una obra colectiva para ser exhibida en el 5to Encuentro de Arte, Ciencia y Cultura Digital (diciembre 2020) y, posteriormente, en la 15 Bienal de Artes Mediales de Santiago (octubre y diciembre 2021).

En estos meses de trabajo, ¿cómo ha sido habitar el Continente Prohibido?
Habitar el Continente Prohibido nos ha permitido expandir nuestro proyecto Rao Caya. A la vez que profundizar en un proyecto de arte específico al que llamamos “Sistema Natural de Redes”. Estos proyectos son a largo plazo y sin fecha de término y consideran al territorio y sus habitantes (no sólo humanos) como ejes fundamentales. La propuesta converge de forma perfecta con nuestros objetivos y, a la vez, ha sido un proceso que ha fluido armoniosamente con la comunidad participante.

¿Cuáles han sido sus exploraciones en este nuevo territorio?
Las exploraciones son delimitadas dentro del bosque esclerófilo. Observar, tomar apuntes, reflexionar, fotografiar y compartir la experiencia. Comenzamos en julio de 2020, antes de la actividad grupal con los niños, pues nos interesaba documentar el estado post sequía, después de las primeras lluvias. El objetivo es documentar los cambios del bosque por al menos un año.

Llamamos “Bitácoras” a las exploraciones y aportes realizados por los participantes de la comunidad. Este proceso también ha sido integrado al sitio web (https://raocaya.cl/bosque/).

Estas exploraciones han sido fundamentales para el proyecto (pensábamos que tal vez algunos no saldrían por el tema del Covid-19), pero en realidad no implicaba riesgos por factores como distancia, salidas en familia, etcétera. Todos los participantes salieron a explorar, manifestando mucho entusiasmo. Compartieron el material obtenido y cruzamos muchísima información, resultando ser un valioso aprendizaje en conjunto.

¿Cómo se enmarca Los secretos del bósque esclerófilo en el proyecto Rao Caya?
El proyecto Rao Caya comienza el año 2015, con las visitas a un terreno que finalmente logramos adquirir. El precio era accesible y nos decidimos por éste en particular porque eran varias hectáreas y colindante con un estero. Siempre la idea fue hacer un proyecto de arte, naturaleza y tecnología, pero pronto tuvimos que integrar ciencia y sociedad. Los primeros años nos dedicamos principalmente a construir, arreglar caminos y ese tipo de actividades. Luego pudimos tener al primer residente internacional, Pedro Soler; concretar el Primer Encuentro Rao Caya con artistas y científicos; realizar actividades con la Escuela de la localidad y talleres en Pichidegua.

Los proyectos individuales que realizamos los consideramos parte del proyecto Rao Caya también, pues la temática y toda la energía se enfoca en esta nueva realidad que habitamos. Uno de los mayores aprendizajes fue comprender la importancia del bosque esclerófilo, que se ha convertido en tema central. Otro aspecto menos agradable y fundamental por su urgencia son las dificultades del mismo territorio: sequía, extractivismo, contaminación, incendios entre otros.

Cuando me llamaron para participar en Continente Prohibido lo sentimos como una forma de seguir trabajando con la comunidad, pues se planteó desde la problemática de las cuarentenas y el confinamiento. Es una instancia de continuidad y fortalecer vínculos que valoramos muchísimo. La verdad no puedo describir en pocas palabras lo valiosa que ha sido esta experiencia para todos los involucrados. Es como estar en el lugar preciso en el momento adecuado.

¿Cómo llegaron a interesarse específicamente por el bosque esclerófilo?
Cuando llegamos a Rao Caya no sabíamos que los bosques de la zona central de Chile en su mayoría son bosques esclerófilos. Lo primero que nos pasó fue observar y maravillarnos con todo lo que había aquí, fue como un gran romance con la naturaleza; a la vez comenzamos a investigar y comprendimos las inusuales características de este tipo de bosque. También nos dimos cuenta del escaso conocimiento al respecto, incluso entre personas bien informadas.

Nos sorprendió que el hábitat fundamental de la zona geográfica en la que vivimos la mayoría de los chilenos, se encuentre tan al margen en todo sentido, poco presente en la educación, mínima consciencia de lo que implica su existencia para la vida, incluso para las ciudades. Es largo de explicar, me gustaría que se entendiera como la base, es donde se incuba y mantiene la vida, el oxígeno, el agua. Es un bosque especializado en supervivencia en este clima mediterráneo, zonas con inviernos lluviosos y veranos secos (condiciones semiáridas). Soporta la sequía. Ahora se suma la crisis sin precedentes que está sufriendo. Ya cumpliendo cinco años de habitar el bosque, nos parece un tema ineludible para nosotros, como personas y especialmente como artistas. Mientras más expansiva se haga la difusión de esta problemática, mayor oportunidad tendremos de detener el desastre ambiental que observamos en aumento y cada vez más veloz.

¿Cuál ha sido el papel de la científica Patricia Flores en su investigación?
Patricia ha sido un gran apoyo, vino desde Talca a participar en el Primer Encuentro Rao Caya 2019, me asesoró en el conocimiento de hongos y micorrizas para la exposición “Natural Network System” para Viena, Austria. También nos ha dado su respaldo en este nuevo proyecto, aunque el mismo grupo de participantes ha ido intercambiando la información, ella es la encargada de revisar si ésta es correcta. Es un trabajo conjunto a largo plazo, pues Patricia es una apasionada de la difusión de estas temáticas, no le gusta quedarse sólo en el ámbito científico.

¿Cuáles son las instrucciones de uso de la caja que recibieron los NNJ?
Son varias instrucciones:
Exploración e investigación del bosque esclerófilo, observar, estudiar, descubrir sus secretos. Se enviaron elementos del bosque para que pudiesen trabajar si no salían a explorar, pero como ya comenté, al final todos pudieron hacerlo.
– Crear sobre el hexágono a partir de lo explorado. Intervenir los hexágonos de cartón con pintura, género, papel, elementos del bosque o lo que quisieran.
– Devolver los hexágonos una vez intervenidos para la creación de una obra electrónica que se armará en Rao Caya, sumando elementos de electrónica, como luz, sonido y sensores.
– Compartir el proceso. Se les pidió que participaran en un grupo de Whatsapp, representados por un adulto en el caso de los niños, cumpliendo los protocolos de Cecrea.

¿Cómo será el proceso de trabajo para llegar a crear una pintura sonoro lumínica?
Ya tenemos 75 hexágonos y esperamos 15 más. En total, serán 90 hexágonos que dividiremos en 15 módulos. A cada módulo le agregaremos iluminación con leds WS2812b, los que se pueden programar uno a uno. Uno de los conceptos es develar, ir iluminando poco a poco, segmento a segmento, así como nosotros hemos ido descubriendo el bosque.

En una segunda etapa, agregaremos la interactividad que probablemente vaya más ligada al sonido, aunque también sería interesante en lo lumínico. Esas decisiones las iremos tomando a medida que vayamos construyendo la obra. El concepto propio de los hexágonos lo trabajé en una obra anterior llamada “Ko” (mural lumínico para el Metro de Santiago), y tiene que ver con la comunidad, no sólo por los panales de abejas, que es un concepto de colaboración muy interesante. Pero más me motiva el hecho de que las burbujas son redondas cuando están solas, transformándose en hexágonos cuando se juntan. Esta analogía creo que es potente.

En tiempos de confinamiento, ¿cuál creen que es la importancia del ejercicio de estos artefactos con los NNJ como dispositivos de pensamiento y creación?
Creo que fue una idea brillante, el recibir estas cajitas “científico-creativas” como las llamamos, fue para ellos un aliciente, una alegría. Claro que le pusimos ingredientes bien lúdicos, que los motivaran, como los lentes y microscopios, pues con ellos ampliaban la visión. Un incentivo a trasladar la mirada hacia su entorno natural, esperando que se produzca una conexión vital y un compromiso con su medio ambiente. Nos gustó esto de una “caja” pues entre otras cosas, nos permitió reciclar y no tener que comprarlas. Nos parece que el alimento fundamental de las personas no es sólo comida, también se les invita a desarrollar sus potencialidades, despertar su curiosidad, valorar lo que pueden aportar. Es por eso que no quisimos sacar el concepto “caja” pues es primordial entender que no sólo es importante un apoyo alimenticio en tiempos de crisis, también hay que apoyar el descubrimiento, la imaginación, el ampliar las fronteras de la mente y los talentos.

Si esta caja les llegara a ustedes, ¿qué uso le darían?
La verdad es que tuvimos que agregar unos microscopios para nosotros, pues era necesario también ampliar la visión junto con los participantes. Creo que como nos dieron total libertad para su creación, las hicimos tal cual nos gustaría a nosotros recibirlas. Y claro, haríamos lo que los participantes hicieron: explorar, compartir, crear, aprender. Finalmente, de una u otra manera, lo hemos hecho.

¿Ya se han reunido con los NNJ de Cecrea? ¿Cómo ha sido esta conversación?
Físicamente no, pero contamos en todo momento con el apoyo de Flavia Bustos de Cecrea Pichidegua. La conversación se ha realizado mediante el grupo Whatsapp que ya mencioné. Acompañados de los adultos, quienes nos enviaban las fotos de las exploraciones y comentarios. Podemos constatar que el entusiasmo fue inmenso, que les interesó el proyecto y esto se ve reflejado en los hexágonos que nos entregaron intervenidos.

¿Cómo se han relacionado los NNJ con la caja?
Los niños se relacionaron muy bien con la propuesta. El proceso con los participantes resultó incluso mejor de lo esperado. Hubo participantes adultos también, mamás y personas mayores. Adultos de mediana edad. Esta interacción entre niños y adultos fue positiva, pues de una manera entretenida los niños integraron conocimientos de manera fluida y natural. Con la caja en particular, podría afirmar que fue un éxito, pues los hexágonos que nos llegaron de vuelta revelan dedicación, un trabajo consciente. Estamos agradecidos y contentos. Ahora nos toca a nosotros estar a la altura con la obra que construiremos a partir de lo realizado. Me gustaría agregar que a pesar de que la participación de la comunidad se supone que ya terminó, siguen realizando exploraciones, enviando fotos, videos, cruzando información, por lo que seguiremos actualizando las bitácoras.

Más información en www.raocaya.cl/secretos/
Blog del proyecto: raocaya.cl/category/sistema-natural/
Blog de las bitácoras: raocaya.cl/category/bitacora2020/